
La noche del 24 de diciembre es muy especial desde tiempos muy antiguos, no solo por lo que celebramos, sino por la energía especial que trae consigo. Es un momento en el que algo se abre en el corazón de cada uno, permitiendo que la luz entre.
Más allá de las fatigas del año que termina, y de las pruebas superadas o pendientes, esta noche nos brinda la oportunidad de aliviar los pesos que llevamos. Los pensamientos de desconfianza, las decepciones, las acciones no realizadas, las intenciones incumplidas, todo aquello que nos bloquea y duele. Podemos elegir transformar ese dolor en energía luminosa y dejarnos envolver por el amor divino. En esta noche sagrada, podemos recargarnos y prepararnos para enfrentar los días venideros impulsados y acunados por un nuevo aliento.
Nuestro deseo es que vivan esta noche como en una burbuja de luz: un espacio donde dejarse atravesar por la alegría y la paz, y reconectarse con lo más esencial en ustedes. Así es como se recibe y se da con el corazón en esta noche bendecida.
Feliz Navidad de luz a todos ustedes.
Bernard y Angie